Al concluir la fase caliente de la Revolución, el país inicia
la reconstrucción nacional bajo las premisas de una nueva Ley Suprema. La integración nacional, la forma organizativa
de una economía con bases modernas, el desarrollo de un mercado interno; que
sitúa a la industria como razón y centro del proceso de modernización del país,
o el establecimiento de un verdadero ejercicio de la libertad y de la
democracia, no tienen sentido, ni son suficientes sin la consecuente
instauración de un sistema educativo nacional y popular. Eso explica la
decisión del gobierno obregonista, formular un proyecto de educación pública,
nacional y popular y bajo la rectoría del Estado.
Forzoso era generar una nueva ideología que contribuyese a
integrar una nueva nación como también dar cuerpo a una concepción de identidad
nacional. En otras palabras, hacer posible una educación cuyas premisas fueran:
emancipación, liberación y capacitación para el trabajo moderno.
El Estado surge como fruto de un proyecto colectivo, además
de asegurar la legitimidad del gobierno y garantizar la integración social de
la población, también comienza a promover la identidad, el sentido de pertenencia
y de destino común. La educación será para el estado el proceso para poder
crear y difundir un lazo nacionalista, creando una ideología colectiva entre
los ciudadanos y su país.
La identidad nacional
es un sentimiento colectivo basado en la creencia de pertenecer a una comunidad
imaginada como nación, quienes la integran, comparten un vínculo emocional, que
los hace pensar y compartir una misma historia, los atributos reales o
inventados que comparten los integrantes de la nación son importantes en ese
sentimiento colectivo de pertenencia y de continuidad, aunque muchas veces
dichos atributos son estereotipos creados con la selección de rasgos
distintivos de una identidad nacional fluida y cambiante, cuyo origen está en
la modernidad.
La escuela como una institución co-responsable del
sostenimiento de la estructura social, en tanto allí se produce un variado
sistema de relaciones, de prácticas, discursos y saberes, sugerentes de
sentidos que, analizados y reinterpretados, median las relaciones entre las
personas y entre éstas y sus ideologías, sus normativas, sus principios y sus
valores.
La escuela será así el espacio del intercambio, de la
confrontación continua entre lo que se enseña y lo que se aprende, de la
construcción conjunta de prácticas culturales del reconocimiento de las
subjetividades; será el escenario en donde la responsabilidad educativa se
transfigure en un acto, en una práctica, en un modo particular de leer las
necesidades de la comunidad educativa; será el ambiente natural de la
interacción y de la constitución de sentidos culturales, sociales y pedagógicos
que convoquen a los sujetos a vivir bajo el presupuesto de la dignidad humana,
el respeto a la diferencia y la justicia social.
La escuela no sólo socializa y educa para la vinculación de
los sujetos a las redes de sentidos sociales, sino que, al mismo tiempo, los
ayuda a implicarse en la construcción de nuevos patrones culturales mediante
los cuales movilizar sus prácticas de relación, sus sentidos valorativos, sus
sentires y formas de pensar.
La construcción de identidad está referenciada en un proceso
de toma de conciencia del sí mismo y del mundo externo, que convoca y enmarca
dicha comprensión en la que el sujeto toma conciencia de sí y, por tanto, tiene
actitudes que le permiten confrontar su espacio vital y reorientarlo hacia el
entendimiento.
En la construcción de identidad los sujetos logran elaborar
los significados de existencia que han movilizado su historia y han mediado su
accionar hacia la configuración de una forma particular de habitar, sentir,
vivir y pensar el mundo de la vida. Así mismo, en la construcción de la
identidad el individuo configura formas legítimas de convivir y organizar el
mundo vital para reestablecerlo, si así lo quiere, como un espacio de calidad
de vida, un espacio vital de la relación y continua interacción, un espacio
para vivir la diferencia y el reconocimiento.
Echavarría Grajales, C. (2003). Documento. La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral , en: Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Julio – Diciembre, Vol. 1, No 002, Universidad de Manizales, Colombia 2003.

Echavarría Grajales, C. (2003). Documento. La escuela un escenario de formación y socialización para la construcción de identidad moral , en: Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Julio – Diciembre, Vol. 1, No 002, Universidad de Manizales, Colombia 2003.

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